Rosa Bourbon, Rosales Bourbon o Borbonianos

La rosa Bourbon, pertenece al grupo de rosas antiguas, y su original nombre tiene que ver con su origen, la Île Bourbon, nombre que recibía la actual isla de Reunión situada en el Océano Índico.
Como ocurre con muchas de las rosas antiguas, su origen es fruto de la casualidad y no de un intento por mejorar una variedad ya existente.
Parece que los ascendientes de la rosa Bourbon, son la rosa damasco perpetuo de color rojo, “Tous les Mois” y la rosa Old Blush (“Parsons” Pink China), especies que estuvieron en contacto en la isla y que se cruzaron de forma espontánea, ya que los dos arbustos se utilizaban como cobertura y para crear setos.
Algunos historiadores afirman que el rosal damasco perpetuo, que intervino en el origen de las rosas Bourbon es el ‘Quatre Saisons’, en lo que todos parecen coincidir es en que su otro progenitor es la rosa china Old Blush.

Historia de la rosa Bourbon

El descubrimiento de una nueva especie de rosas, distintas a las ya existentes, se atribuye a un habitante de la isla de Reunión, el Sr. Périchon.
Se dio cuenta, que un arbusto tenía un aspecto distinto de los otros conocidos, y decidió sembrarlo aparte.
Años después, en 1817, el botánico francés Bréon fue puesto a cargo del Jardín Botánico Real, que se estableció en la isla.
El arbusto de Périchon despertó su interés, y después de una cuidadosa investigación, llegó a la conclusión de que el origen de la nueva variedad, era fruto del cruce de las rosas mencionadas.
En 1819 Bréon envió semillas de la rosa Bourbon, al jardinero del Duque de Orleans en Neuilly, cerca de París. Esas semillas fueron el origen de la variedad de rosa Bourbon.
Aquella primera rosa Bourbon, se crió bajo el nombre de rosa Eduard, y se sospecha que hubo un segundo cruce con alguno de sus progenitores.
Los historiadores, han puesto fecha a la introducción de los rosales Bourbon en Francia, y piensan que sucedió entre 1823 y 1824, aunque otros afirman que fue entre 1819 y 1821.

rosa bourbon comtesse de rocquigny

Comtesse de Rocquigny. Foto: Headgerow rose

Características de la rosa Bourbon

Las rosas Bourbon, tienen características heredadas de sus ascendientes, que las hace muy especiales. Hoy en día se pueden encontrar algunos rosales Bourbon a la venta, aunque en viveristas muy especializados, y en su mayor parte la compra se realizaría por Internet.
Estas características que definen al grupo de rosas antiguas Bourbon son:
1. Son reflorecientes, al igual que la “rosa chinensis” (origen también de las rosas de te). Aunque no florecen tan continuamente como los híbridos de te.
2. Como sus antepasados europeos, resisten bien el frío.
3. Son muy perfumadas.
4. Arbustos muy vigorosos, crecen rápidamente.
5. Sus flores son globulares, muy grandes, casi enormes.
6. Son rosas muy llenas, con muchos pétalos.
7. Se adaptan bien a todo tipo de climas, aunque:
8. En zonas de mucho calor son susceptibles a los hongos, es mejor realizar tratamientos preventivos.

Cuidados de los rosales Bourbon

Los rosales Bourbon no necesitan unos cuidados especiales, podemos seguir las normas básicas para cuidar cualquier tipo de rosal.
Necesitamos una situación soleada, en la que reciba suficientes horas de sol directo, entre 6 y 8 estaría genial.
Como los rosales Bourbon en su mayoría son trepadores, buscaremos un soporte adecuado: una pared, una valla, una pérgola…lo importante es ir sujetando los zarcillos a medida que crece, para evitar que se caiga por su propio peso.
Un buen abonado primaveral, seguido de otro en verano, ayudará mucho a tener una floración acorde a lo que esperamos de estos arbustos.
Como mínimo necesitan de un buen riego semanal, abundante, aunque sin encharcar. En zonas muy cálidas o pleno verano, hay que aumentar la frecuencia de los riegos.
Aunque son arbustos bastante resistentes, pueden ser atacados por la mancha negra y el mildiu, debemos estar atentos en primavera ante la aparición de cualquier síntoma de enfermedad.
Eliminaremos las hojas afectadas, y realizaremos un tratamiento preventivo.
En cuanto a la poda, debemos podar como con cualquier trepador, intentando mantener el orden y eliminando las ramas más débiles o las que están dañadas.